26.7.14

[bookmark'14: 26.07]: boredom + conquest of happiness + bertrand russell

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(...) constructive purposes do not easily form themselves in an infant's mind if she is living a life of distractions and dissipations, for in that case her thoughts will always be directed towards the next pleasure rather than towards the distant achievement. for all these reasons a generation that cannot endure boredom will be a generation of little people, of people unduly divorced from the slow processes of nature, of women and men in whom every vital impulse slowly withers as though they were cut flowers in a vase.

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bertrand russell en the conquest of happiness (1930) edición 1996 p. 54
(algunas modificaciones de género en los grises :p) 

23.4.14

[En Aleatorio]: ¿Inmortalidad?


(...) it can be dangerous to believe things just because you want them to be true. You can get tricked if you don’t question yourself and others, especially people in a position of authority. He told me that anything that’s truly real can stand up to scrutiny.
 As far as I can remember, this is the first time I began to understand the permanence of death. As I veered into a kind of mini existential crisis, my parents comforted me without deviating from their scientific worldview. 
 “You are alive right this second. That is an amazing thing,” they told me. When you consider the nearly infinite number of forks in the road that lead to any single person being born, they said, you must be grateful that you’re you at this very second. Think of the enormous number of potential alternate universes where, for example, your great-great-grandparents never meet and you never come to be. Moreover, you have the pleasure of living on a planet where you have evolved to breathe the air, drink the water, and love the warmth of the closest star. You’re connected to the generations through DNA — and, even farther back, to the universe, because every cell your body was cooked in the hearts of stars. We are star stuff, my dad famously said, and he made me feel that way. 
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-Sasha Druyan Sagan
artículo completo: ¡pulsar aquí!

rascando aquella frase linda, salida de una cabeza virtuosa que tuvo la gracia de cachar de entre el mundo de ideas para la que desafortunadamente no recuerdo autoría, pero que dice más o menos que los libros serían mejores si tan sólo vinieran con tiempo para leerlos... recuerdo que ese era uno de los ultra plus de mi romanticismo respecto a ser inmortal. (el otro es recorrer el mundo —estar tendida viendo una aurora boreal y no pensar en que tengo que cuidarme de que mis pulmones no se me congelen, etc...  le añaden atractivo a la idea de inmortalidad).


por supuesto también está el asunto de experimentar una libertad de desvinculación ética—sí, todavía sigo bailoteando con el concepto de inmortalidad—. los cuentos de deidades ofrecen un lindo contraste entre ser o no mortal.
si morir no es una posibilidad... entonces no importaría... ¿importar? de pronto se empequeñece darle importancia a las consecuencias de nuestras actitudes y decisiones porque life goes on! quizá se viviría en una especie de libertinaje (digo una especie de no señalando una cualidad -sea positiva o negativa- es simplemente con la intención de resaltar que lo nombro así porque es el concepto que en nuestra existencia mortal aplicaría a ese modo de vida).

la libertad conlleva un ejercicio de autonomía mezclada con responsabilidad en función del entorno. tampoco sería un mundo habitado por lo que conocemos como compasión. si se presenta la posibilidad de vivir a modo eterno en donde se manifiesten las conductas más loables... es otro modo irrelevante de vivir en eternidad porque no hay una consecuencia definitiva para quienes lo habitan y nuestro concepto de compasión está ligado al sufrimiento causado por nuestro límite de tiempo en el espacio.

también me da por pensar en que, si los seres de este mundo inmortal vivieran en combate y conducidos con los peores valores humanos que concebimos... me imagino que para este grupo sería probable que ni piensen sus acciones como desdeñables. quizá lo verían cómo algo disfrutable... entretenido (ojo: no digo que no existan mortales con guille deidoso a quienes no les produce placer el sufrimiento de otros seres vivos pero eso es otro rollo).

y es que he estado pensando es que esto de venir con fecha de saque nos define a los seres humanos. nuestra mortalidad y el sufrimiento que experimentamos nos hacen comprendernos en función de y surgen posibilidades de ser.

mi identidad, es decir quien creo ser, quien aspiro a ser y quien soy para los demás en sus distintas correlaciones en tiempo y espacio, toca constantemente ese límite que marca una consecuencia para la cual a) no tengo la posibilidad de deshacer en caso de que sea una desfavorable b) no tengo la eternidad para decir: oops!... o 'lo siento' o... 'te amo' y c) tampoco tengo la posibilidad de conocer el tiempo con el que cuento pa' reflexionar, aprender, reconocer y actuar.

 la ética me parece una reflexión y perspectiva de vida hermosa que hemos acuñado como colectivo que añade otro tipo de sentido a la existencia... algo así como morir para vivir. el inconveniente que me causa comezón es que no concibo identificar cómo vivir en un modo menos nervioso.

me refiero al modo en que se piensa en las consecuencias y para las que hay diferentes perspectivas de vida que tienen su efecto en nuestra convivencia.

... saborearé esto un rato más... uff y sería riquísimo saborearlo en compañía; divagar con quien pueda llegar a leer estos rasguños al mundo de pensamientos que revolotean. esto de bloggear es un modo de tirar mensajes en botellas al mar. hola.


boa noite,

s.

25.3.14

Bookmark 25.03.14 (de propuestas a Propuestas...)

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Lorenzo permaneció en la ciudad de México casi diez días y cuando regresó, Fausta inquirió:
–¿Cómo encuentra desde nuestra fallida luna de miel?
      Deliberadamente Lorenzo había dejado de venir a Tonantzintla por culpa de esta pinche vieja que lo hacía sufrir y ahora lo recibía, mañosa.
–Vamos a remediarlo, Fausta.
–¿Cómo?
–Tengo una solución cósmica. La colisión de dos planetas, la inmersión en el caos, el círculo de la verdadera sombra cónica.
     Fausta pasó sus dedos sobre los labios de Lorenzo y le dijo:
–Estamos a diez milésimos de milímetro del fenómeno ondulatorio y no sé si lo que me espera es una luz blanquecina y difusa. Déle tiempo a mi materia.
     Lorenzo tomó la mano sobre sus labios y la besó.
     –Será como usted diga, Fausta.


(....)
Cuando en sus paseos contemplaban el Popocatépetl, el la tomaba del brazo y le decía: "Mi enamoramiento, Fausta, es volcánico." Ella le apretaba la mano. "Usted vino a inducirme a la tentación." En otra caminata le informaba: "El doctor Fausto soy yo, Fausta, que vivo encerrado en mi laboratorio y sólo oigo el tañido de las campanas de este valle inamovible."
    –Pero la que se llama Fausta soy yo, doctor.
    –Ése es el misterio. ¿Por qué usted y no yo? Soy yo el que me harto de los hombres, soy yo quien anhela conocer lo sobrenatural. Usted está muy contenta dentro de su piel, yo soy un hombre abrumado por las dudas.
     –Descanse, doctor, trabaja demasiado.
     –Siempre he deseado salirme de mí mismo pero estoy encarcelado.


poniatowska, elena (2001), la piel del cielo. méxico: alfaguara